¿Qué le provocan a tu hijo, tus gritos?

Sabias que…

Los gritos no educan. Ensordecen el corazón, destruyen el respecto, bloquean el pensamiento y te vuelven violento.

El grito tiene una finalidad muy concreta en la naturaleza: es una señal de alarma que genera miedo, expectativa y activación. Activa un mecanismo de defensa natural.

Al escuchar un tono de voz elevado o un sonido agudo nuestra amígdala interpreta al instante que existe una amenaza y prepara al cuerpo para responder huyendo.

Entendiendo esta base biológica es fácil entender que crecer en un entorno donde los gritos son continuados hace que el cerebro del niño se mantenga en constante alerta. La adrenalina está siempre presente durante el desarrollo, junto con la sensación de que tiene que defenderse de algo.

Un estilo de comunicación agresiva genera respuestas defensivas de la misma intensidad y con una importante carga emocional. De este modo cuando el niño crece responderá a gritos con gritos entrando en un círculo vicioso que solo empeora con el tiempo.

Detrás de todo grito hay un adulto que se siente impotente.

Los gritos son pérdida de control del adulto sobre la situación.

Las principales consecuencias que provocan los gritos son:

Activan el miedo, paralizan. Los niños están en continua alerta.

Liberan adrenalina, preparan a la persona para la huida. Si gritas con frecuencia, cuando tengas que advertir de algún peligro, como por ejemplo cruzar una calle sin mirar, no te van a escuchar.

Bloquean el proceso de aprendizaje y no pueden escuchar, por eso siempre le gritas por las mismas cosas, una y otra vez y no hay cambios.

Graban recuerdos negativos de estrés, ansiedad y angustia. Todos conocemos la gravedad que esto conlleva en la etapa adulta, imagínate en la infancia.

Indican señales de peligro y amenaza. Liberando cortisol, la hormona del estrés.

Enseñamos un modelo incorrecto. Con los gritos damos un modelo, que luego pretendemos que ellos no lo hagan. Si tú gritas, ellos gritan. Porque somos sus referentes. Y si cuando perdemos el control, gritamos…les estamos enseñando que gritar es una forma de actuar.

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