Desayuno especial

Hace un mes aproximadamente, antes de irme a dormir preparé para el día siguiente un desayuno especial para mis tres chicos. Mi dos hijos y mi marido.

Era un día cualquiera, entresemana.

No sé de donde me vino la inspiración, la verdad. O mejor, dicho de donde me vino las “fuerzas”. A últimas horas del día mi energía está por los suelos. A esas horas sólo quiero que estén mis hijos durmiendo para recoger un poco, disfrutar de la tranquilidad, el silencio y tumbarme un ratito en el sofá.

Pero bueno, lo hice, que es lo que importa.

Saqué unos mantelitos “monos”, unos platos y cubiertos, servilletas de papel (pero con dibujos, no de los blancas), y les escribí una “notita” desde el corazón a cada uno.

Mi marido mientras lo preparaba me miraba, porque estaba en el sofá y desde ahí se puede ver la cocina.

¿Qué haces? Me preguntó. Mañana lo descubrirás, le dije.

Así quedó… (hice foto por si en algún momento lo compartía con vosotros).

 

Al día siguiente disfruté mucho viendo sus caras. Estaban sorprendidos y agradecidos. Los tres. Así lo sentí.

Bueno, pues tengo que deciros que llevo unos días algo complicados. Nada grave. Sé que hay muchos que me leéis que me conocéis personalmente, y no quiero alarmaros.

La noche había sido regular. Mucho desvele, nervios en la barriga. Preocupación. Miedo, incertidumbre. Soy una persona muy controladora y estas situaciones me incomodan. Cuando no puedo hacer nada, nada más que esperar y que vaya pasando el tiempo, lo paso mal.

Me levante, y al poner el pie en el suelo, enseguida los nervios en el estómago. Fui al baño. Y salí andando por el pasillo hasta llegar a la cocina.

Y cuando llego me encuentro con esto….

Desayuno especial, con notita incluida, preparado por mis dos hijos. También era un día entresemana.

No podía llegar en el mejor momento. No era casualidad. Lo necesitaba. Era justo eso lo que necesitaba. Uffff…

Me fundí literalmente en un abrazo con ellos.

P.D: Os tengo que confesar que cuando estaba escribiéndoos, di a un botón erróneo y borré toda la newsletter. ¡JOD_ _!!

Pero… ¿sabes qué? Volví a comprobar que “esto funciona”.

Esta vez, mi hija de 20 meses (sólo 20 meses), cuando me oyó decir “nooooo, se ha borrado” (lo dije varias veces,)… vino corriendo y me dijo consoló. Cómo yo la consuelo a ella.

Me abrazó las piernas (porque seguía delante del ordenador buscando la maldita tecla de deshacer que no encontraba y que cuando la encontré era demasiado tarde), apoyó su cabeza en mis piernas, me dio un beso en las piernas, y me dijo “ya mamá”.

Y yo ante esto… sólo me viene decir…Gracias de nuevo.

Dales a tus hijos, lo que quieras recibir de ellos.

 

Si no puedes. Si no sabes cómo hacerlo. Si sabes la teoría, pero no la práctica. Si te apetece que te acompañe en cualquier proceso… En definitiva, si necesitas ayuda… estaré encantada.

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