Resolver conflictos ente los hermanos

Los hermanos, además de hermanos son personas que conviven y pasan juntas un número elevado de horas, y ahora mas que nunca.  Por lo tanto, el roce hace el cariño y también que crea tensiones.

Las peleas entre hermanos son normales y necesarias,  no significan que nuestros hijos no se quieran.

Los conflictos entre hermanos es un hecho totalmente necesario para el desarrollo de habilidades socioemocionales en los niños. Si entendemos esto desde el principio nuestra valoración ante este tipo de situaciones será muy diferente.

¿Y porque se pelean?

Los hermanos se pelean porque no saben resolver sus conflictos de otra manera y, es razonable pensar que los niños aprenden por imitación, por tanto, es importante que reflexionemos cómo nosotros como adultos gestionamos esos conflictos. ¿Peleamos y discutimos con nuestra pareja en su presencia? ¿Evitamos resolver nuestros problemas delante de los niños y por eso nunca saben como lo hacemos nosotros?

¿Y qué se aprende de las peleas? ¿Tiene algo positivo que se peleen?

Por supuesto que tiene algo bueno. Los conflictos son grandes oportunidades para que nuestros hijos aprendan a: saber que hay diferentes puntos de vista, negociar, a llegar a acuerdos, a ceder, a empatizar…. estas habilidades de vida no se aprenden en los libros, se aprenden viviendo y entrenando cada día.

Dicho esto… ¿qué podemos hacer los padres ante la gestión de conflictos entre nuestros hijos? O mejor dicho… ¿qué no debemos hacer?

1 –No juzgues: no somos jueces y nunca vamos a saber el 100% de la verdad. Nuestra misión no es juzgar sino educar.

2.- No compares: las comparaciones entre hermanos lo único que provocará será que los conflictos entre ellos se agraven.

3.- No etiquetes: “eres un…” “es que siempre eres el de…”

4.-No intervengas al menor instante:   Como adultos nos resulta molesto soportar esa situación porque tenemos la creencia de que los conflictos son malos, pero como hemos dicho al principio, los conflictos no son malos, sino son grandes oportunidades de aprendizaje.

 

Por lo tanto, les dejaremos que discutan, hablen, negocien…  el tiempo que necesiten y solo intervendremos si hay violencia, física o verbal.

Por ejemplo:

 “Podemos discutir pero no podemos pegarnos/mordernos/empujarnos/tirarnos del pelo».

No debemos entrar en quien empezó o quien terminó, sino  animarles a resolverlos.

Estoy segura de que podéis resolverlo sin haceros daño. Estaré aquí al lado, llamadme si necesitáis ayuda”.

 

En situación de calma, cuando quieras enseñar habilidades de vida a tus hijos. Plantéales las siguientes cuestiones. Debe ser un momento de calma, cuando haya pasado el conflicto y por separado.

  1. Preguntar qué ha pasado y tener la información desde las dos partes.
  2. ¿Cómo te has sentido con lo que ha pasado y con lo que has hecho?
  3. ¿Cómo crees que se ha sentido tu herman@? ¿qué crees que intentaba?
  4. ¿Cómo te gustaría hacer la próxima vez para que salga mejor?
  5. Confía en ellos: Dales autonomía para resolver sus diferencias
  6. No pierdas nunca el buen humor

Recordad que los días son largos pero los años son cortos.

LAURA GARCÍA MORTE – Psicóloga cv-8587 Dirección CENTRO IDEAT

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