¿Qué puedes hacer cuando tus hijos te preguntan cosas relacionadas con el sexo?

En primer lugar, tranquila, relájate, busca siempre la normalidad estás educando un aspecto más de su vida.
No hay nada de malo en lo que vais hablar.  La sexualidad forma parte de su vida y, por tanto, necesitan guía y educación por nuestra parte.

Y ¿sabes qué? Nadie mejor que tú para dársela.

Así que ante las preguntas del tipo:

  • ¿De dónde nacen los bebés?
  • ¿Por dónde sale el bebé de la barriga de la mamá?
  • ¿Por qué dos chicos se están besando? o incluso
  • ¿Qué es una mamada?

Te recomiendo que:

1.- Siempre que te pregunte me debes de contestar. Si no, el interpretará que lo que ha preguntado no está bien y por tanto al no recibir información creerá que ha hecho mal por preguntar. Que es un tema prohibido. Que ese tipo de cosas no se hablan en casa.
2.- Cuanto antes empecemos a hablar de este tipo de cosas en casa mejor. Naturalidad.
3.- Cuando te pregunte, antes de comenzar tu a hablar, devuélvele la pregunta “¿y tú qué crees que es?” ¿Qué sabes sobre ello? ¿qué piensas al respecto? Antes de hablar averigua primero qué es lo que él sabe. Escucha con mucha atención todo lo que te diga sobre el tema.
4.- Ante todo respeto: nunca te rías, ni bromees, ni ridiculices. Y por supuesto, ni te enfadas, ni prohíbas.
5.- Aprovecha las situaciones cotidianas del día a día, no hace falta sermonear o hacer una charla o una clase magistral, no. Simplemente aprovecha cada momento en el que consideres que sea oportuno hablar del tema.
6.- Asegúrate de lo que le has explicado lo ha entendido bien. Cariño… ¿lo tienes claro? ¿tienes más dudas? Deja una vía abierta y exprésale que siempre estarás para resolver sus dudas si alguna vez quieres saber algo más al respecto. Puedes terminar diciendo: si quieres más adelante tener más información, solo tienes que preguntarme.
7.- No le mientas. Cuenta la verdad. De forma sincera y sin muchas complicaciones.

Siempre adaptada a la edad del niño. Utiliza palabras sencillas pero que sean claras. Y no te olvides, cada cosa por su nombre.

8.- Es más importante cómo se dicen las cosas, que el propio contenido del lenguaje. Tranquila, relax, calma, naturalidad.
9.- Y si alguna vez no sabes que contestar o no te sientes preparada para hablar…. Mejor reconócelo. Cariño, pues la verdad que mamá no sabe que contestarte, no tengo esa información. Me voy a informar bien y cuando lo sepa, vuelvo a hablar contigo. ¿Vale?
10.- Apóyate de cuentos y libros didácticos que te ayuden a complementar tu mensaje.
11.- La educación afectivo sexual no solo hablar de sexo sino de emociones, de afectos, de relaciones.
12.- Si hablar de estos temas te genera muchísima incomodidad debes revisar tus creencias, tus valores y las actitudes que tienes frente al sexo. Revísate a ti misma.

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