Cuando el tiempo se para y las emociones nos desbordan

En una sociedad de prisas, aglomeraciones, ruidos…llega un día y cómo si de una película se tratara, todo cambia… cada día, nos preguntamos si simplemente ha sido un sueño, un mal sueño al fin y al cabo…

Pero no…es real, más real que nunca que nuestro loco mundo se ha parado de golpe y nos ha dicho “quédate en casa”. Miles de emociones recorren tu cuerpo en estos días, muchas y a la vez, nos sentimos desbordados… Es normal, nunca antes nos hemos enfrentado a una situación de este calibre que haga tambalear todo lo que conocemos de golpe.

 

 

¿Y CÓMO PODEMOS AYUDARNOS A LLEVAR MEJOR ESTA SITUACIÓN?

En primer lugar, permitiéndonos cualquier emoción que nos venga, porque no nos engañemos, van a haber días buenos, días malos y posiblemente días muy malos.

Para poder entender mejor este proceso de cambio, nos puede ser útil el Modelo de Kübler-Ross, creado para hablar del proceso en enfermos terminales. Este modelo, puede servir de referente. No todas las personas vamos a pasar por todas las etapas, ni lo haremos en ese orden, ni todos llegaremos a la última fase. Como bien sabemos, cada individuo es único y cada uno tenemos nuestro propio ritmo y proceso de cambio individual. Es más, en mi opinión, este proceso podría ser algo cíclico, en el que se pasa varias veces por la misma fase, retrocediendo y avanzando. Las etapas son las siguientes:

1.NEGACIÓN. Ante un hecho de esta índole, generalmente el primer mecanismo suele ser la negación.

No nos lo creemos, nuestra mente no está (aún) preparada para procesar dicha información, por lo que tiende a negarla y a hacernos pensar que no ocurre. Lo cual da lugar a conductas irresponsables, como se ha visto. Por ejemplo: salir a comprar varias veces para poder salir.

Pero si algo hace que neguemos un hecho es el miedo. Miedo a lo desconocido, a cómo serán estos días de cuarentena, a que toda tu gente esté bien, a qué pasara con los trabajos, a cómo será la vida luego…al fin y al cabo, MIEDO, con mayúsculas, porque tal vez la mayoría de las personas nunca lo hayamos realmente sentido antes.

  1. IRA. Cuando de alguna manera la realidad ya no puede ser negada, generalmente la siguiente emoción que nos aparece es el enfado, esas preguntas que a todos nos han pasado por la cabeza…¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿cómo no se ha podido preveer antes?. El hecho de estar enfadado con alguien, hace que nuestra pena, inicialmente, parezca un poco más llevadera. Pero no nos engañemos, nos hace centrarnos en aspectos que suelen referirse más bien al otro o a aspectos que están fuera de mi control, y si no hay cambios en el otro, mi emoción se hace más grande todavía. Esto no quiere decir que no haya que luchar por buscar responsables, pero tal vez, en mi opinión, ahora no sea el momento de centrar ahí nuestras energías. Al menos por ahora.
  2. NEGOCIACIÓN. En esta etapa, parece que se empieza a digerir todo, las emociones que prevalecen son: la incertidumbre y el desconsuelo. Esta incertidumbre se produce al no saber qué va a pasar y tener miedo por cómo pueden devenir todas las cosas, ¿y si me pongo enfermo?. Surge al darnos cuenta de que la mayoría de las cosas escapan de nuestro control, y nos sentimos incompetentes al no poder hacer mucha cosa. Así que, de alguna manera, decidimos “negociar”, pensamos en cambios futuros que vamos a hacer cuándo todo pase, para ser mejores personas o valorar más las cosas.
  3. DEPRESIÓN. Esta etapa se produce cuando se percibe la realidad como innegable. Predomina principalmente la tristeza, la frustración por no poder evitarlo, y nostalgia por pensar en cómo eran las cosas antes y ver que (al menos de momento) las cosas no van a ser como antes. Esta depresión, entendida como un estado de ánimo triste, es totalmente adaptativa, lo que hará que se agrave más o no, es el tiempo que permanezcamos en ella. Y es aquí cuando de nosotros depende que demos un paso más hacia la siguiente fase:
  4. LA ACEPTACIÓN. Esta etapa se refiere a ser conscientes de la situación que hay, y aceptar que las cosas son así.

Personalmente la aceptación no considero que sea el final de un proceso, sino un cambio de actitud. Un cambio en el que a pesar de que la situación sea más o menos adversa, decidimos seguir avanzando. Ninguna de las emociones anteriores desaparecen, seguimos teniendo miedo, estamos enfadados, nostálgicos, agotados…pero no permitimos que estas emociones tomen el mando. Por lo que decidimos seguir avanzando. Es el momento dónde intentamos buscar más allá, y empezamos a poner el foco en aquellas cosas que están dentro de mi control con preguntas del tipo: ¿Qué está en mis manos? ¿qué es lo que puedo hacer yo?.

Hasta este momento, nos centrábamos en aspectos que están fuera de nuestro control, lo cual hace que las emociones se vuelvan tan intensas que nos desborden. De hecho, por suerte poco a poco se está pudiendo ver este cambio en la sociedad. Hemos pasado del caos inicial de comprar agotando las existencias, al fomento de la solidaridad y a la acción, dónde por ejemplo mucha gente se ha puesto a hacer mascarillas para ayudar.

 

 

¿Y CÚAL ES MI RECOMENDACIÓN COMO PSICÓLOGA?

Mi consejo es simple, PERMÍTETE, permítete estar triste, enfadado, nostálgico, aburrido…habrá días que te quieras comer el mundo y otro que no te sientas con fuerzas y el mundo te comerá, es normal, estás en el camino correcto. Pero cuando te veas preparado, intenta ir un poco más allá, para eso, céntrate en lo que TÚ puedes hacer.

CÉNTRATE EN CADA DÍA, en cosas que dependan de ti y que te haga sentir mejor, incluso permítete algunos días no estar obligado a  hacer algo.

Esta situación, ha hecho tambalear nuestro mundo, nos ha hecho tambalearnos y darnos cuenta de lo frágiles que en realidad somos y cómo de un día para otro todo puede cambiar. Tal vez la vida se haya tenido que parar de golpe, para que así nosotros dejemos de mirar más allá y poder centrarnos más que nunca en el AQUÍ Y AHORA.

Así que desde aquí os mando mucha fuerza para sobrellevar esta situación tan novedosa para todos, y recuerda…

UN DÍA MÁS, ES UN DÍA MENOS, PERO SI ENCIMA CONSEGUIMOS QUE ESE DÍA NOS SUME, LA ESPERA HABRÁ MERECIDO LA PENA.

¡¡Cuidaros mucho!!  ¡Quédate en casa!

LAURA URRIOS GALIANA – Psicóloga CV-12096

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