3 consejos simples para que tus hijos te hagan caso en el día a día

Estás cansada de repetir una y otra vez los deberes que tienen que hacer tus hijos en casa, de que hagan lo que quieran en público y no sepas decirles que no, o que simplemente no quieran hacer algunas cosas. Y lo peor del asunto es que es lo mismo todos los días.

Pero, hay una forma de conseguir que los pequeños (aunque ya estén mayores) de la casa colaboren contigo y te hagan caso, sin tener que gritarles ni andar detrás de ellos repitiéndote como un loro.

Por ello, te traemos 3 herramientas básicas que te ayudarán a mejorar tu día a día, no solo para ti, también para los niños.

¿Vamos a ello?

 

3 consejos simples para que tus hijos te hagan caso en el día a día

 

3 herramientas básicas para gestionar el día a día de tus hijos

No ordenes tanto, hazles más preguntas.

A nadie nos gusta que nos estén dando órdenes. Piensa en cuando te lo hacían a ti.

Intenta expresarte mejor cambiando las órdenes por preguntas.

Por ejemplo, si quieres que se laven las manos no digas “Lávate las manos”, mejor tradúcelo en “¿Qué hacemos antes de comer? ¿Te acuerdas?”

En vez de decir “Ponte la chaqueta” cambialo por un “¿Te acuerdas lo que nos ponemos cuando hace frío?”.

Otro ejemplo muy común es cuando no han hecho los deberes, aquí en vez de decir “Haz los deberes”, mejor pregúntale “¿Qué tareas tienes que hacer esta tarde?”.

¿Notas la diferencia? No solo suavizas las órdenes al hablarles con más cariño, sino que a la larga estás mejorando la relación con tus hijos y dando el ejemplo para comunicarse con los demás.

Habla en positivo, intenta evitar la partícula “no”.

La prohibición nunca es buena, y tu mejor aliado siempre será la educación.

Evita decir “no” cada vez que puedas, verás como cambia la forma de recibir el mensaje para tus hijos.

Por ejemplo:

“No corras” puedes sustituirlo por “Anda despacio”.
“No grites” por “Habla bajito”.
“No te muevas” por “Mantente sentado”.

Así se mostrarán más receptivos a aceptar lo que les estás pidiendo.

 

No se trata de que todo sea color rosas y no le digas a tus hijos lo que está bien y lo que está mal, pero siempre hazlo desde el respeto, sin perder tu autoridad como madre.

 

Ofrece opciones limitadas.

No les dejes la opción de hacerlo o no hacerlo, sino de hacerlo o hacerlo. Es más fácil decidir cuando ‘no te queda de otra’, por decirlo de alguna forma.
Pero, ¿cómo aplicar esto sin que se sientan atrapados o dejarlos sin opciones? Un ejemplo es cuando quieres que se duchen, puedes preguntarles: “¿Hoy qué quieres? ¿Ducha o bañera?”.

O si quieres que coman frutas: “¿Qué quieres merendar hoy? ¿Manzana o plátano?”.

Cuando quieras que hagan algo, tendrás que ofrecerle varias opciones a elegir, así pueden sentir que también tienen poder de decisión.

Todos queremos ser respetados y valorados, incluso los más jóvenes de la casa. Por eso, cada vez que le hables a tus hijos hazlo desde el respeto y cariño, sin dejar de lado tu autoridad como madre.

Estamos seguras de que con estas herramientas podrás evitar esas carotas y el malhumor cuando les pides hacer algo, y conseguir mejorar la comunicación con ellos.

¿Aplicas alguna de estas herramientas en tu día a día? Cuéntanos si has aplicado la primera, segunda o tercera herramienta en los comentarios.

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